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Voces locales, entre el heavy metal y el coro de Los Cardales

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Voces locales, entre el heavy metal y el coro de Los Cardales

Voces locales, entre el heavy metal y el coro de Los Cardales

Bruno Sturla y Amadeo Tucci tiene la irreverencia que da la juventud. Así, transitan por pasiones distintas, entre el rock pesado y las obras clásicas. Ambos estudian para perfeccionarse, y coincidieron en desplegar sus talentos el Coro Polifónico de Los Cardales, donde se preparan para la presentación del domingo, en la basílica de Luján, para interpretar a Antonio Vivaldi. En una nota para La Semana, hablan de lo que los hace vibrar: La música.

¿Cómo se preparan para la presentación del domingo?

Amadeo Tucci: Bien, ansiosos. Con muchas ganas de poder cantar en esta ciudad y en este espectacular marco que es la Basílica.

Bruno Sturla: Por suerte pudimos ensayar en el lugar y cantar con el imponente órgano de la Basílica. Tendremos que estar muy atentos para lograr una adecuada sonoridad, ya que vamos a cantar una obra barroca con un órgano romántico.

¿Complementan su vocación por la música con estudios específicos?

BS: Yo estoy estudiando en la Universidad Nacional de las Artes,  Licenciatura en artes musicales con orientación a dirección coral y canto.

AT: Yo estudio Técnica Vocal con la profesora Soledad Espona, egresada del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón y canto en el Coro Municipal hace ya dos años.  Tuve la posibilidad de ser solista el año pasado cuando interpretamos las siete palabras de Cristo en la Cruz de Cesar Frank.

No es común ver a jóvenes con simpatía por obras clásicas, ¿o sí?

BS: La Cultura está disponible para todos y no hay una edad para comenzar a disfrutarla. Yo tengo 20 años, y desde que descubrí la música coral y las obras que grandes genios de otros tiempos dejaron, no he podido apartar mi vida de ellas.

Insisto en que muchos jóvenes de su edad se inclinan por otros estilos y formas más  “modernas

AT: (Risas) Los dos somos amantes del Rock, específicamente del Heavy metal. De hecho tuvimos una banda hace algunos años. Se llamaba Falaris, y la pasábamos genial, igual que hoy en día la pasamos genial cantando sinfónico corales y llevando nuestras voces a límites que antes no conocíamos, solo por ignorancia.

¿Cómo es participar de un coro?

BS: El corazón de las personas que cantan en un coro late al unísono y sus emociones se sintonizan. La voz humana  es uno de los canales expresivos más ricos que una persona posee. Cuando se canta, el alma queda al descubierto y no se puede mentir. Todo queda transparentado y nos mostramos tal cual somos.

¿Y cuál es el atractivo de participar de una actividad musical vocal, y grupal1?

AT: Las personas se acercan a un coro con búsquedas diferentes; hay quienes desean “aprender” a cantar, quienes buscan un espacio de canalización de sus intereses artísticos o quienes buscan ocupar su tiempo libre, compartiendo con un grupo de pares. Personalmente, considero que el canto coral es una de las actividades artísticas más completas y ricas para la formación y el crecimiento personal.

BS: Además, en el coro se aprende a concertar con las otras voces, desarrollando independencia auditiva, se viven distintos aspectos de la expresión musical: matices, variaciones de movimiento, distintas articulaciones, se adquieren nociones de estilística musical, buscando a través de todo esto, el desarrollo de la propia sensibilidad. El trabajo expresivo apunta a lograr una interpretación sensible. El más alto logro de un coro, es que todos los integrantes vibren en una misma frecuencia, sintiendo una unión especial a través de la cual llegan al público, logrando a veces una conexión difícil de explicar con palabras.

Eso lo hace especial

AT: Lo que hace especial a esta actividad es que todos necesitamos de todos en el coro, cada integrante del grupo, desde el director hasta el último coreuta, necesita de todos y cada uno. Y en ese compromiso y en esa suma de voluntades hay un verdadero centro de resistencia al individualismo creciente en la sociedad de hoy.

¿Es necesario saber música para participar de un coro?

BS: Muchas de las personas que integran un coro no leen música ni tienen conocimientos musicales específicos, pero sin embargo logran comprender y utilizar conceptos para desarrollar habilidades que les permiten desarrollar su sensibilidad, logrando una profunda elevación personal, y una revalorización del uso constructivo de la fuerza del grupo.

¿Qué requisito es indispensable para cantar en un coro?

BS: La práctica coral obliga a estar pendiente del aquí y ahora. Es decir, cantar es uno de los ejercicios que más favorecen la concentración en el momento presente. Y para conseguir que las cosas salgan bien, que todo suene como tiene que sonar, no puedes hacer nada más que lo que te corresponde. Cada uno tiene que cantar bien lo suyo, y sólo así sonará bien lo de todos. Pero no puedes dejar al compañero en su error si lo hace mal, porque así nunca sonará bien lo de todos. O le ayudas a aprender cómo debe hacerlo, o el conjunto se resentirá. No te puedes desentender del prójimo. Ni puedes cantar por él. Del mismo modo que no te puedes escudar en los demás para esconder lo que no haces bien. No puedes hacer mal “ese” compás que sabes que tienes dudoso, porque estropearás el conjunto. Ejercicio de humildad. O sea que tiene que haber un equilibrio bastante sutil entre individualismo, solidaridad, responsabilidad y humildad.

AT: Y cuando se termina de cantar el “Requiem” de Mozart y un señor que ha estado presente desde el principio te cuenta que se le han llenado los ojos de lágrimas en el “Lacrymosa”, vuelves a remontarte a la estratósfera a donde te habías elevado cantando y de donde tanto trabajo te había costado bajar para salir a la calle a reunirte con el mundo de todos los días, pero sigues volando por un  largo rato sabiendo que tu esfuerzo valió la pena.

Casi como una forma de vivir.

BS: Lo mejor que tiene la música es que es como la vida; sólo existe mientras suena, es real sólo ahora. La partitura no es la música, el disco no es la música, la música, como la vida, sólo es en el momento en que se hace, en que se vive.

AT: No se pierdan, nuestro “Gloria”. Vengan que posiblemente algo cambie en sus vidas.

 

 

 

El “Gloria” de Vivaldi

En lugar de ser concebido como una parte de la misa en latín, el “Gloria” es un trabajo independiente, una composición cíclica de un diseño amplio, integrada por doce movimientos autocontenidos. Estilísticamente, es muy semejante a una misa de concierto.

Los oboes y las trompetas imparten un esplendor festivo a los movimientos externos y al Quoniam, mientras que los otros movimientos, son tomados por los solistas o por el coro, acompañados por cuerdas con un bajo continuo (órgano). La única excepción es el corazón de la composición, el Domine Deus, con su música de cámara para soprano, oboe y continuo. El diseño formal, su secuencia de tonalidades y, especialmente, su fuerte contraste y su compromiso se dio con la doctrina de los afectos. Esta fue sintetizada por Descartes, quien hablaba de cinco tipos de afectos básicos: admiración, odio, deseo, alegría y tristeza. Para expresar alegría se usaba el modo mayor, consonancias, tempo rápido (allegro) y registro agudo. Para representar la tristeza, el modo menor, disonancias, tempo lento y registro grave.

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