La Semana Ya

Un año lleno de ideas

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Sentados en la terraza del Café de los Jueves, nos habíamos acomodado en el único sector donde aún se filtraba un apenas tibio rayo de sol. Bernardo, José, Daniel, Omar y Félix ya consumían cuando llegué y el tema que sobresalía era pura especulación política, como no podía ser de otra manera, tratándose de un año electoral. José, con cierto fastidió, preguntó: “¿Será todo el año así?”. Félix se apresuró a contestar: “Definitivamente, y no solo hasta fines de octubre, sino que se prolongará hasta que algunos impresentables y agoreros opositores deban aceptar la realidad, que sus predicciones y vaticinios no se cumplieron y erraron el ´vizcachazo´ tanto como de aquí a Japón. Dejaron ver que no se trataba de una visión política y un análisis de ciertos acontecimientos, más o menos sesudos, que podían desembocar en el ´ciclo terminado´ que tanto anunciaron, sino solo se trató del deseo de que al gobierno le fuera mal para ver si ellos podían tener una mínima posibilidad”. Bernardo miraba a Félix con una sonrisa maliciosa dibujada en la cara. Pero Félix especuló: “Si todos se alinearan tras el ´modelo´, algunos políticos tendrían posibilidades dentro de cuatro años, pero carecen de la más estrecha visión política. En ese orden –prosiguió Félix–, tanto Sabbatella como Heller son los únicos que reconocen los aciertos de esta gestión y marcan sus diferencias sin necesidad de agredir. Señalan todo aquello que deberá hacerse en los próximos años para asegurar la consolidación de estas políticas de Estado. Afianzar, por ejemplo, la distribución más equitativa del ingreso hasta llegar, si fuera posible, al porcentaje ideal del cincuenta por ciento para el capital y otro tanto para el trabajo. Desarrollar la industria alimenticia para dejar de ser solo proveedores de materias primas y multiplicar los parques industriales en cada provincia para que la gente pueda vivir donde nació y no tener que venir a engrosar el conurbano y terminar apiñados. Poner en marcha la reconstrucción ferroviaria que generará infinidad de puestos de trabajo, directos e indirectos. Iniciar un proyecto ya anunciado de trasladar el puerto de cargas a la zona de Zárate y Campana que evitaría la entrada de miles de camiones diarios en la época de cosecha y embarque y dejar el puerto de Buenos Aires para los cruceros turísticos. Debatir y poner en funcionamiento una ley de reforma impositiva, más acorde al crecimiento del país, para dejar claramente establecido que quienes tengan cuantiosos ingresos, legítimamente ganados, tributen en consecuencia. Debatir y poner en vigencia una ley de reforma financiera que premie al que ahorra y elige destinar sus inversiones en los sectores productivos y ´castigue´ la mera especulación. Los depósitos a plazo fijo tienen que tener un mayor interés si se hacen a plazos no menores a ciento ochenta días, por ejemplo. La tan añorada unión Latinoamericana, puesta en camino en estos años, se profundice para evitar las divisiones perversamente propuestas desde los centros de poder consolidados. Por otra parte, educar para el trabajo, pero principalmente para el respeto por el otro. Dignificar al trabajador y comprender que en una sociedad organizada vale tanto el médico, el arquitecto y el ingeniero como quien recoge la basura o el albañil que repara nuestra casa. La igualdad no solo se proclama sino que se ejerce. Y ese aprendizaje se adquiere en los primeros años, tanto en el hogar como en la escuela. El valor cultural de una Nación está en la manera en que se metaboliza esta concepción de relación entre los distintos sectores que la integran. No es solamente la lucidez de sus intelectuales ni sus artistas y escritores sino cómo llegan las mejores ideas a la mayor porción de la población. Cómo los ´valores eternos´ que las mentes brillantes enuncian se hacen carne en la ciudadanía. Transitamos hoy por esa avenida destruida y olvidada, reconstruyéndola. Si comprendemos eso no importará quién nos conduzca, porque siempre habrá matices propios a cada personalidad”. En medio de otras opiniones llegó la hora de volver a casa. El año será promisorio para afianzar ideas nuevas y otras conocidas para el debate permanente que está en el verdadero ejercicio democrático, pensé de regreso.

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