Por siempre Sandro de América

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[Murio Roberto Sánchez, el gitano Sandro]
En el inicio de la noche del 4 de enero, de este año apenas comenzado, murió en Mendoza tras una larga agonía, que excede largamente los 45 días desde su doble transplante de corazón y pulmones, Roberto Sánchez, Sandro, el cantante y compositor mas popular de nuestro país durante lo últimos 45 años.

Nacido en 1945, en una familia de trabajadores, vivió en Valentin Alsina, donde hizo la escuela primaria y acompaño laboralmente a su padre en el corretaje de vino. Pero su gran ilusión, esa que tenemos todos los pibes, era convertirse en un hombre famoso. Su predisposición para el canto comenzó de muy joven, en el mismo colegio, donde una maestra le sugirió que imitara a Elvis Presley. Con dieciocho anos formo Sandro y los de Fuego, grupo que incursiono en el rock y lo tuvo con las contorsiones corporales, como el animador principal de aquella banda. De allí se rescatan sus primeros fans, que fueron hombres. Cuando finalmente se convirtió en solista el Gitano, como le gustaba que lo llamaran arrastro a una interminable legión de admiradoras, sus “nenas”, que lo siguieron fielmente durante toda su carrera.

Grabo más de cincuenta albunes discográfico y vendió más de ocho millones de copia y filmo más de quince películas. Su popularidad tuvo picos resonantes, tanto aquí como en toda América. Pero conocedor de los secretos del negocio del espectáculo, mantuvo su vida privada fuera de alcance. Era austero con sus presencias públicas. No concurría a fiesta del ambiente y le escapaba a lo paparazzi fuera de todo lo que no estuviese planificado para la difusión de su imagen estrictamente profesional. No hubo, sin embargo, más que un Sandro. El hombre publico, generador de canciones que todos tarareamos, cuyas letras involucraron la vida amorosa de varias generaciones y quien se mantenía alejado del “mundanal ruido” era el mismo. Sus pocos y grandes amigos dan testimonio de su calidad humana, su predisposición humorística y su humildad y respeto por los profesionales del medio y sus fans.

Fumador inagotable en 1998 le diagnosticaron un enfisema pulmonar causado por el cigarrillo. Sin embargo, no busco fuera de si responsabilidad alguna. “Soy en único responsable de mi enfermedad. Mi soberbia no me permitieron darme cuenta del costo que me iba a cobrar” Pero a pesar de ello o justamente por esa razón, Sandro, mostró una faceta menos conocida la del hombre reflexivo y sereno frente a la adversidad de su salud. Tanto en sus largo anos transitando escenarios, jamás critico a sus colegas y aseguraba “…quien soy yo para desconocer que cada uno se gana la vida como lo decide” No quiso ningún privilegio y llamaba “Mis compañeros”, aquellos que integraron la lista de espera de INCUCAI para recibir los órganos. Mantuvo la integridad de hombre bueno, bien nacido y bien aprendido hasta su último suspiro. Su fue despidiendo en el ultimo ano de todos los que lo querían, principalmente sus fans. “Nunca le pedí nada a Dios y no lo voy hacer ahora, porque yo me lo busque, pero quizás se acuerde de mi”, dijo poco tiempo antes que aparecieran los órganos esperanzadores.

Murió Sandro. Lo trascienden sus canciones, la amistad profesada, el humor pícaro y sano y la admiración y cariño por sus nenas. Lo lloran todos ellos pero lo recordaremos “…como a la misma felicidad” como dice una de sus más populares canciones.

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