Profesión de amistad


El jueves, día de cierre, comenzó muy temprano para todos nosotros en la redacción. Partimos hacia Buenos Aires con el editor de La Semana y otros medios de comunicación locales a cubrir el encuentro en la Casa Rosada del Intendente Horacio Errazu, a quien acompañaba el Senador Provincial Ricardo Bozzanni, con el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Fueron recibidos junto a otros jefes de gobierno municipals, para la puesta en marcha en nuestro Distrito de la digitalización del Registro Civil para la expedición del Documento Nacional de Identidad o de su renovación. La crónica de esta información está, como todas las demás, en la edición que usted tiene en sus manos.
De regreso, ya en las primeras horas de la tarde, aceleramos cuanto pudimos y colaboramos con Gregorio Galli, nuestro redactor en jefe, en la definición del orden de la información para el posterior armado del periódico, a cargo de Jesús Landa.
Cuando todo estaba en proceso me fui «silbando bajito» hacia el Café de los Jueves.
El Mundial de fútbol seguía produciendo una bulliciosa exaltación, más allá de los
partidos disputados por nuestra selección. Los parroquianos se agrupaban frente a los plasmas que habían sido colocados estratégicamente dentro del bar y las banderas celestes y blancas continuaban flameando. Mis viejos amigos estaban, como de costumbre, en nuestra mesa preferida y la cordialidad parecía ser el augurio y reflejo de gratas emociones. Félix estaba exultante y aunque Bernardo siempre había sido crítico de Maradona, se divertía con las ocurrencias de Félix. «El tipo tiene un ingenio natural y una experiencia que no te dan los libros y el espíritu deportivo de las máximas figuras»,
señaló Félix y agregó: «Produce un contagioso fervor en propios y ajenos, a punto tal que apuesto doble contra sencillo que va a crear una escuela en las relaciones grupales». «Estos pibes, por lo menos algunos de ellos, son millonarios y aquí juegan por mucha menos guita que en sus clubes. Juegan por la gloria, esa que se transmite en familia y que todos deberíamos tener siempre presente», aportó Omar y,
verborrágico como pocas veces, agregó: «Este bendito país ha dado en casi todas las
disciplinas, artísticas, científicas y deportivas, personalidades descollantes desde que
comenzamos a organizarnos como Nación. Son un verdadero ejemplo para los jóvenes; el espejo donde mirarse, pero es necesario el estímulo pedagógico para que se comprenda que llegar se puede sólo con dedicación, constancia y sacrificio», Bernardo sonreía, pero se mantenía agazapado para meter la ironía precisa. «Vos seguís con la pizzería llena, de manera que cualquier consejo está atravesado por un interés mezquino», arremetió. José me pateaba por debajo de la mesa en clara advertencia sobre la gresca verbal que se iba a desatar. No se equivocó. Mientras Daniel apilaba sus alfajores y revoleaba sus ojos de derecha a izquierda, Omar se tomó el tiempo suficiente para una respuesta de proporciones. Arrancó con una pregunta dirigida a Bernardo: «¿Vos no pertenecerás al bando que siempre ve y resalta las miserias? Porque si es así, mejor me callo». «De ninguna manera, estimado mazapán, sólo me divierto exasperando giles», replicó Bernardo. Comenzamos a reírnos y Daniel dijo: «Dale Omar,
no te dejes intimidar con un truco tan viejo como ese y dale para que tenga». «Si me lo pedís con tanta ternura no voy a poder defraudarte», contestó Omar y desarrolló su argumento: «Vivimos en un sistema capitalista, por lo menos hasta donde yo sé. Si mi negocio funciona y me permite vivir dignamente, ¿dónde está el problema? Mi alegría se funda en el buen momento que estamos atravesando. La taba cayó esta vez del lado bueno y dado que las alegrías son siempre pocas y esporádicas creo que hay que sentirlas, vivirlas y expresarlas con la más pura emoción. Nada hay que dure para siempre. Ni la infancia, ni la juventud, ni la salud, el dinero o el amor. Todo es efímero y si se quiere frágil. El mundo está lleno de problemas y el dolor y la angustia florecen a cada instante. Estos días en Bariloche murieron tres personas jóvenes por una equivocada maniobra policial. Una casa sumamente precaria se incendió en Capilla este domingo y murió un bebé recién nacido. Hace apenas unos días murió la madre de mi mujer. Sí, mi suegra y no hay más que desazón por esa pérdida. ´No se puede ser feliz sino al precio de cierta ignorancia´, expresó Rubén Darío hace ya mucho tiempo, de modo tal que cado uno debe hacerse cargo de sus angustias y solidarizarnos, acaso, con la de los otros y luego guarder un silencio profundo. No podemos hacer más que eso. Pero sí podemos pensar en un mundo más justo y abogar por ello. Generar ideas de cómo mejorar el bienestar común. Ceder ante la avaricia o los impulsos de acumulación. Nadie se va ir de aquí más que con lo puesto, y ni siquiera con eso, para ser más contundente. Si alguien piensa que voy a ser feliz por una pizza más no me conoce», Omar puso fin a su discurso y Bernardo se calzó el gorro albiceleste, sacó una vuvuzela que tenía escondida debajo de la mesa y comenzó a hacer sonar ese esperpento sonoro mientras se paraba, gritaba «Palerrrmo» y tiraba papelitos de colores que sacaba de su bolsillo con desbordante alegría. Pidió a Freddy otra vuelta y dijo: «Si vengo a esta mesa cada jueves es porque conozco muy bien a mis amigos, pero ponerlo a prueba de tanto en tanto me divierte,¿capiche?». La tarde se hizo noche y la vuelta a casa una necesidad.

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