Opinión


Esta no es una columna informativa, sino de opinión. Se trata de una distinción que suele no hacerse y sin embargo sería preferible que todo lector de prensa, incluidos los de La Semana, lo tuvieran claro. La información «pura» exige certezas que no requiere la opinión, que en definitiva no es más que un saber no fundado suficientemente. La información no puede apartarse del relato de hechos concretos debidamente comprobados, mientras que la opinión surge, por ejemplo, del análisis de esos mismos hechos desde una perspectiva ideológica y que por serlo no es objetiva. La información verídica no es refutable; la opinión lo es siempre.
Esta breve disquisición viene a cuento porque la nota publicada la semana pasada en esta sección –»Fiasco»–, en la que se comentaban negativamente los festejos locales del Bicentenario celebrados el 25 de Mayo, suscitó algunos comentarios que son para tomar en cuenta, ya que suponen una distinta óptica sobre el mismo tema. Es obvio que quien opina debe aceptar cualquier discrepancia.
Bien se puede entender que algunos padres de alumnos que participaron en el acto central del 25 se sientan muy felices por lo bien que lo hicieron sus hijos; pero afirmar que este modesto columnista es un cretino por no reconocerlo, es, por lo menos, desproporcionado. Sobre todo porque lo que ha parecido irritarles es algo no dicho, como que sus hijos hayan «estado mal». Todo lo que aquí se manifestó por quien suscribe fue que no parecía indicado, dada la importancia de la conmemoración, que se hubieran programado actuaciones escolares propias de ser presentadas en su ámbito natural, como es la escuela, y no como pretendida manifestación artística a exponerse ante un público más amplio y diverso convocado para evocar los dos siglos de la Patria. La crítica estaba dirigida a quienes lo programaron, no a quienes lo protagonizaron. Y mucho menos a los niños que intervinieron, entre los que seguramente hay futuros actores y bailarines que nos deslumbrarán y honrarán con su talento. Todo a su tiempo.
Sobre otros aspectos de esa misma nota también hubo opiniones encontradas, como sucede siempre, aunque en esta ocasión han sido particularmente airadas. Desechamos las provenientes de políticos en ejercicio de distintas funciones ejecutivas; es común que sean refractarios a todo juicio que no suponga el aplauso sin reservas a todo lo que hagan. Sin duda, no han prestado demasiada atención a un pasaje del discurso del señor Intendente, que rescatamos pese al desfavorable comentario emitido sobre su improvisada pieza oratoria; es aquel en que se refirió a «la necesidad del disenso para crecer y consolidar la democracia». Hubiera sido bueno que lo escucharan más atentamente.
Y ha quedado para el final la rectificación de algo dicho. Durante casi veinte años, si algo ha acreditado el Delegado municipal en Los Cardales, Arnaldo Ponce, es su contracción al trabajo. Se puede estar de acuerdo o no con algunas de sus iniciativas, pero no se puede negar su vocación y capacidad de servicio. Por esta razón no debe alcanzarle un juicio expresado hace una semana, como lo fue calificar como corrupción el hecho de cobrar un sueldo público sin hacer nada. No estaba dirigido a él. Pero a quien le quepa el sayo, que se lo ponga.

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4 Responses to Opinión

  1. MARCELO

    Para opinar con seriedad hay que saber.-
    Para opinar con honestidad hay que dar el nombre.-
    Crates no cumple con ninguna de estas condiciones

  2. Juan Carlos Alvarez Asenjo

    Para opinar con seriedad hay que saber: No se advierte la posible sabiduría del tal Marcelo.
    Para opinar con honestidad hay que dar el nombre: Se puede concluir que Fray Mocho, Piolín de Macramé, Clarín, Fígaro, Orestes, Sandro, Azorín, Paco Umbral, Cándido, Alejandro Casona -entre otros miles de periodistas, actores, escritores, ensayistas, cantantes y hasta próceres de nuestra historia que han preferido usar seudónimos- han sido o son deshonestos.
    Crates no cumple con ninguna de estas condiciones: Lo afirma el Gran Juez Marcelo, de cuya identidad y presunta sapiencia (un tanto devaluada después de haber evidenciado tanta ignorancia) nada se sabe. En cualquier caso debe ser de una irreprochable honestidad, menos intelectual.

  3. Renzo

    Grande Marcelo, no sabía que para pescar intelectuales opinologos bastaba con el mojarrero.- Gran oporte amigo.- Tomo nota.-

  4. Daniel

    Todas las opiniones son validas muchachos, solamentre tienen que fundamentarlas, y más que nada tienen que ser comprovables.
    Aca no tienen huvos para poner sus verdaderos nombres y hablan de seriedad dejen de joder. Argentos!

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