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La causa Manzanares está parada

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Foto archivo

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La familia de María Cristina cambió de abogados, y buscan darle celeridad a la investigación. Se trata de la mujer que apareció muerta en una pileta de una quinta de Los Cardales. Fue en enero del 2014, y hasta ahora no hay detenidos.

La investigación por la muerte de María Cristina Manzanares está virtualmente parada, y desde febrero del 2014 a la fecha el fiscal Camilo Quiroga no habría logrado pruebas suficientes como para establecer, al menos, si se trató de un crimen o un accidente.
Se trata de la mujer que en los últimos días de enero del 2014 apareció muerta, flotando en una pileta de una quinta de Los Cardales, con diversas marcas en su cuerpo y con lesiones que le habrían provocado la muerte.
El caso, que tuvo alto impacto en los medios locales y en la prensa nacional, sigue sin resolverse, y la familia de la víctima decidió hacer una movida tendiente a procurar agilizar la causa: Cambiar de abogados.
Para el círculo íntimo de María Cristina Manzanares los sospechosos son los mismos de siempre: El matrimonio que se encontraba en la vivienda al momento del hallazgo del cuerpo, pero para Quiroga aún faltan pruebas.
Sin embargo la causa está parada, aún cuando el cuerpo de la víctima presentaba heridas y lesiones que podrían suponer una lucha previa al momento del deceso, situación que para la justicia resulta difícil de comprobar.

El caso

María Cristina Manzanares fue encontrada muerta, el 27 de enero de 2014, en una pileta de una quinta ubicada en la calle Entre Ríos de Los Cardales, donde rentaba un pequeño departamento en el que vivía.
Dicho departamento se encontraba en la parte posterior de una vivienda mayor, y la pileta ocupaba casi el centro del terreno, cuyo perímetro estaba protegido y nunca fue violado, tal como figuraría en la causa.
El cuerpo de la víctima fue descubierto por el dueño de la finca, que divisó “algo azul” en la pileta mientras desayunaba. Al acercarse al sitio, detectó el cadáver de la mujer, que flotaba boca abajo.
Manzanares presentaba numerosas lesiones, pero las marcas no llamaron la atención de los investigadores, y los causales del fallecimiento fueron determinados como “muerte por asfixia por inmersión”.
Incluso en los días posteriores al hecho, el dueño de la finca concretó una serie de podas y arreglos que alteraron la escena del supuesto crimen, minimizando las posibilidades de conocer la mecánica del ataque, si es que lo hubo.
A un año de este hecho no hay detenidos, procesados o sospechosos. El Fiscal Camilo Quiroga, fiel a su estilo de trabajo, apunta a recolectar pruebas directas que conduzcan a los supuestos atacantes. Sin embargo, a un año del hecho, tal tarea parece imposible.

Las dudas

La muerte de María Cristina Manzanares está plagada de dudas y puntos oscuros que no han sido aclarados y que alimentan la hipótesis de un crimen, ocurrido en la madrugada del 27 de enero de 2014, cuando se abatía una fortísima tormenta en Los Cardales y en la región.
El cuerpo presentaba numerosas lesiones. Así lo hizo saber el testigo presencial que declaró en la causa, Roberto Linch, y que fue entrevistado en exclusiva por La Semana, donde dio detalles de ese día.
“Lo primero que hablé fue con el dueño de la casa, al que noté muy nervioso y desesperado, contándome lo que había pasado”, dijo Linch en una nota publicada el 19 de mayo del año pasado. Luego afirmó: “Yo, al cuerpo de María Cristina le vi marcas y golpes. Tenía marcas en la espalda, en los brazos, en la nuca, y varios raspones importantes”.
En torno a los momentos previos de la muerte, tampoco se sabe por qué la víctima decidió nadar en la pileta, cuando en Los Cardales se abatía una lluvia intensa. Menos aún se entiende cómo se ahogó, dado que era una perfecta nadadora.
Incluso la hipótesis de un tercero dentro del predio quedó descartada por dos datos probados: La cerca perimetral de la quinta no fue violada, y no hubo faltantes de dinero. Incluso un importe en dólares que tenía la víctima fue encontrado en el departamento, casi a la vista de todos.

El matrimonio

La familia de María Cristina Manzanares tiene la mira puesta en dos personas: El matrimonio dueño de la propiedad en donde se produjo el hecho, cuyos movimientos son, a la vista de los allegados de la víctima, por lo menos sospechosos.
Para la familia, el principal sospechoso del hipotético crimen es el dueño de la finca en donde María Cristina Manzanares alquilaba. Incluso el año pasado denunciaron en un canal de televisión que Manzanares venía siendo acosada por este personaje desde semanas previas al hecho.
Según hicieron saber los hijos de la víctima, el comportamiento de asedio del dueño del lugar habría comenzado luego de los primeros meses de alquiler, y hasta habría testigos de tal situación.
En ese sentido citaron el comentario de uno de los nietos de la mujer muerta, que habría escuchado algunos improperios por parte del individuo, y que no fueron contemplados por la justicia, deslizando sospechas por un hipotético encubrimiento judicial.
“Todo es sospechoso. Lo primero que hizo el ayudante del fiscal el día que hallaron muerta a mi madre fue encerrarse por 40 minutos a solas con el dueño de la casa”, dijo uno de los hijos de la mujer.
Incluso agregó: “Luego de esa reunión pasó por la pileta, miró el cadáver de mi madre y volvió a encerrarse, en este caso con el forense, incluso ordenando a los testigos a que se retiraran”.
A casi un año de este suceso nada cambió. La causa sigue sin culpables y la muerte de María Cristina Manzanares es sólo un expediente más en la pila de papeles que se acumula en las ventanillas judiciales. Mientras tanto, sus familiares siguen esperando que la Justicia se expida.

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