La Semana Ya

Justicia por Casco

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DIOGENES OPINA

Diógenes opina

Resulta escalofriante ver como la realidad nos golpea la cara. Nos abre los ojos, no saca de ese letargo de arrogancia involuntaria en el que creemos que “a nosotros no nos va a pasar”. Es cierto, radicalmente el ser humano no se acostumbra a la muerte, máxime si llega de un arrebato.

La muerte de Carlos Alderete abruma a todos los exaltacrucences de alguna u otra manera, nos hiela la sangre saber que deja un hijo, una familia, mientras la a impotencia corroe las entrañas y nos deja ciegos de bronca y sufrimiento.

Al igual que en el asesinato de Karen Campos en Junín, un menor se ve implicado en el crimen. Un dato insoslayable, ya que deja en evidencia una sociedad enferma que día a día nos muestra sus síntomas con gritos de dolor.

Cuesta creer que un adolescente de catorce años haya nacido asesino, es por eso que debemos reflexionar como sociedad, y asumir las responsabilidades que nos competen para ubicar en que estamos fallando, y así dilucidar que lleva a nuestros chicos a la criminalidad.

El decadente sistema educativo, la marginalidad social y el olvido de las autoridades ha generado en gran parte de la juventud una sensación de odio que lleva a una desvalorización total de la propia vida, casi tanto como la de sus pares.

El sistema judicial, por demás obsoleto, nos muestra que con una serie de artilugios, el asesino más despiadado puede gozar de una impune libertad.

La mano dura jamás ha brindado soluciones perpetuas, y la violencia no se combate con más violencia, por mas repudiable y aberrante que haya sido el desenlace.

De seguro, la investigación pertinente arrojará una escalada de responsables directos e indirectos que, desde luego, deberán purgar sus culpas, aunque el mejor remedio para este tipo de males siempre sea la prevención.

Tal vez, si todos abriéramos un poco más los ojos, muchos de estos hechos se podrían haber evitado, porque es la sociedad la que forma a sus propios integrantes, somos el producto de la historia, del contexto, de un espacio y un tiempo determinado, Sartre decía que “el hombre es lo que hace con lo que hicieron de él”, somos una sociedad injusta, como la muerte de “Casco”, un amigo, un padre, un hijo, dueño de una muerte que no debe, ni puede quedar en el olvido.

Por Diogenes.

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