[Por Crates]
Por una vez y sin que sirva de precedente debo expresar mi coincidencia con mi vecino de columna y amigo Horacio Lacabanne: el inconformismo a ultranza en una de las características más acusadas del argentino medio (incluido él, por supuesto, y quizás yo mismo). Y si el objeto de nuestro juicio es el Gobierno –aún siendo el que la mayoría ha elegido– la disconformidad puede llegar a niveles paroxísticos. Inconformismo en buena medida equivalente a la intolerancia, de la que ya hemos hablado en alguna reciente ocasión con el ánimo de contribuir a una necesaria reflexión autocrítica por parte de esta sociedad a la que pertenecemos.
Somos especialistas en rechazar todo aquello que no sea fruto de nuestra personal iniciativa o que responda a convicciones que no compartimos. En estos días esta cualidad ha quedado claramente evidenciada: coincidimos casi sin excepción en que nuestro país debe honrar sus deudas. Hay quienes sostienen que antes debería investigarse la licitud de tales deudas, pero tampoco niegan que deban saldarse. Y sucede que el actual Gobierno ha decidido hacerlo, por lo menos parcialmente, del mismo modo que ya lo hizo su antecesor acudiendo a igual fuente, las reservas del Banco Central, sin que nadie se rasgara las vestiduras. Pero esta vez la reacción del variopinto arco opositor ha sido distinta, se ha negado a aceptar la decisión presidencial so pretexto de una supuesta ilegalidad en la que ahora parece haber reparado.
La teoría consiste en que las deudas deben pagarse con fondos del presupuesto ordinario, al que por otra parte se le pretende restar lo que percibe por el impuesto al cheque, que pasaría a ser coparticipable con las provincias, siendo como actualmente es una de las fuentes de recursos más importante del Estado nacional. No parece muy coherente, pero este es el mensaje que han hecho público los representantes de los muy diversos grupos políticos votados por los argentinos, hoy encolumnados en una encarnizada oposición a casi todas las iniciativas que provengan de la Casa Rosada.
Que el tema es discutible no cabe duda; pero no se está discutiendo cuando una de las partes ignora olímpicamente las razones del otro y viceversa. Cada uno juega a imponer su voluntad, sin atender a otras razones que las que sustentan su propia posición. El otro no existe. O si existe, es el enemigo a batir.
El asunto puede parecer distante visto desde nuestra cotidianidad, aunque nos atañe a todos. Pero esa misma actitud solemos reproducirla en nuestro ámbito más próximo de convivencia. En Los Cardales las calles por las que circulan los colectivos están destrozadas. Seguramente el pavimento no es el más idóneo, quizás fue mal proyectado o alguien se quedó con un vuelto que hubiera sido útil para que tuviera mayor consistencia. Pero lo cierto es que está roto. Hay que repararlo, claro. Y hace unos pocos días el Delegado local de la Municipalidad, el “Negro” Arnaldo Ponce, anunció que es inminente el comienzo de las obras y que para ello será preciso alterar el recorrido de los ómnibus, que no ingresarán al pueblo sino que lo bordearán por la colectora de la Ruta 6. Pero además se permitió sugerir que ese recorrido alternativo debería ser permanente, para evitar nuevas roturas. ¡Para qué! Voces airadas se han elevado para rechazar de plano tal posibilidad, que en algunos casos –obviamente no en todos– supone que los usuarios del transporte público deban caminar un trecho más largo. El “Negro” ya casi no puede salir a la calle sin encontrarse con algún vecino vociferante que le exige que razone exactamente como él o que se despida del voto que supo darle al partido político que lo designó en el cargo (por lo menos, si es que dicho vecino es mínimamente educado). Nuestro entrañable Delegado terminará jubilándose por puro aburrimiento. Es que resulta muy difícil convivir pacíficamente en este país nuestro –incluido nuestro pueblo– donde la Gata Flora se ha reproducido en proporciones endémicas.
Crates! tu nota es excelente! una cronica con nombre y apellido que refleja el estado de cosas de nuestro pueblo, y en una mirada macro, lo que sucede a nivel pais.
Grande!