Gustavo se había convertido en hombre orquesta y no tuve más remedio que acompañarlo, ya que la deserción por vacaciones nos había dejado casi solos. El miércoles por la mañana, más temprano que de costumbre, una extraordinaria en el Concejo Deliberante nos tuvo en el recinto para cubrir la información, donde se trataron cuatro puntos. Tres pedidos de informes de FE y la conversión en peatonal durante el mes de febrero de las calles Moreno hasta 25 de Mayo y Rivadavia hasta Buenos Aires, para mayor disfrute y menor preocupación de quienes salgan a los cafés y restaurantes del sector sin correr riesgo alguno de ser atropellados por algún desprevenido. Pero el jueves vinieron a la Municipalidad de Exaltación de la Cruz, el Ministro de Economía de la Provincia de Buenos Aires, Alejandro Arlía y el Director Ejecutivo de ARBA, Martín Dibella, para la firma de un Convenio de Intercambio Informativo. Tanto el Intendente Errazu como los intendentes de Capitán Sarmiento, Rojas y Arrecifes, quienes firmaron el acuerdo, se prestaron a la conferencia de prensa de rigor. (Ver información). Vale señalar que no siempre se tiene la oportunidad de hacerle preguntas al Ministro de Economía provincial, como a quien reemplazó al célebre Santiago Montoya, Martín Dibella.
Toda la recopilación informativa se fue obteniendo con verdadera velocidad, ya que estábamos a horas del cierre de la edición que usted tiene en sus manos este sábado.
La lluvia del miércoles por la noche y la humedad siguieron fermentando y el jueves el sol aparecía y desaparecía detrás de unos “cumulus nimbus” amenazantes. Me fui al Café de los Jueves al encuentro habitual con mis amigos de siempre. La reemplazante de Freddy, que seguramente estará correteando ninfas en las playas de Gesell, Andrea, servía la mesa en la terraza del bar, justo cuando llegué. “Pedí ahora -dijo Omar, irónico-, que con la cantidad de gente que hay tu cortado liviano llega mañana” . La joven accedió. Cuando les conté la presencia del Ministro de Economía y del Director Ejecutivo de ARBA y el convenio firmado, Bernardo pegó un salto, amagó a pagar y lo tuvimos que detener porque se quería rajar a prender un reflector, que dijo haber instalado en el techo de su casa para evitar las fotografías que hacen desde los aviones de ARBA.“T e deschavan si tenés una cucha de perro más y te mandan la ‘talebo’, los muy turros”. Daniel preguntó si lo del reflector era cierto. “Si, nabo, es cierto -dijo Bernardo- y si querés te vendo uno que me sobra”. “No, para mí no -respondió Daniel-, pero no puede ser un mal negocio. Y yo conozco más de un gilastrún que podría caer como un chorlito”. “¿Alguna queja más al respecto de pagar impuestos y tasas?, irrumpió Félix ¿O ustedes creen que las cosas se hacen solas?”. “Ah, claro, aquí está el defensor de pobres y ausentes, replicó Bernardo. ¿Por qué no pagas los míos. ya que a vos te sobra?” “A llorar a la iglesia y ’garpando’ la ampliación de tu casa y el garage que te hiciste, que yo lo vi.” “¿ Y te vas a convertir en informante, porque lo único que te falta es transformarte en alcahuete del ‘Vasco’?” “Acá hay que pagar la inclusión de muchos hermanos y la van a poner los que más tengan”, dijo Félix, a quien se le notaba en los ojos la sonrisa irónica. “Si, estoy de acuerdo-arremetió Bernardo-. Hay que juntar plata para los ‘descamisados’ y para comprar un hotel en Calafate, también. No vaya a ser cosa que el querido matrimonio, cuando se hagan viejos, tenga que vivir de la jubilación de un laburante raso. De todos modos, no me lo imagino al ‘quia’ sirviendo el desayuno de un contingente de japoneses”. José se puso de pie y solicitó un fuerte aplauso para sí mismo. Luego remató: “¿No les dije, días pasados, que dejaran los discusiones estúpidas para el resto del año? Pues bien, parece que el resto del año acaba de comenzar. Un brindis por ello”. “Sí -apoyó Omar-, pero para otro día, porque a la piba no le dan las manos ni la bandeja para más pedidos”








