La Selección Argentina enfrentará, este sábado, por el pase a semifinales de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010, a su similar de Alemania, tal como ocurriera en el mundial anterior disputado en tierra teutona. En aquella oportunidad el partido finalizó igualado en un gol por bando y se definió por los remates desde el punto penal, donde el arquero alemán detuvo dos envíos de los shoteadores argentinos y se quedaron con la llave para semifinales.
Aquel partido demostró, por un lado, que los alemanes venden cara la derrota porque hacen prevalecer su exitosa historia en este deporte (perdían 1 a 0) y que nosotros, latinos tercermundistas, tenemos cierto complejo de inferioridad a flor de piel.
Hubo, claro, momentos excepcionales en nuestra historia futbolera, cuando Maradona transitaba los campos de fútbol. En 1986 nuestra selección disputo la final contra los alemanes en México con un equipo de notables jugadores y a pesar de haber tomado dos
goles de ventaja frente a un equipo, que tenía varios jugadores cerca del retiro, empataron el partido, que luego definiría Buruchaga tras un magistral pase de Maradona. El conjunto argentino ganó la Copa del Mundo pero los alemanes, cuya escuadra era, por capacidad individual e incluso colectiva, inferior a la nuestra, sin embargo, nos puso en un aprieto. En la final del mundial de Italia, cuatro años más tarde, se volvieron a enfrentar en una final. Argentina, con un equipo diezmado por las tarjetas amarillas, pero con el jugador más extraordinario que haya pisado una cancha, perdió por un penal dudoso.
Vale decir que Maradona represento y representa la destrucción de ese complejo de inferioridad, que volvió a aparecer en 2006, justamente cuando él no estaba ni dentro ni fuera del campo de juego. Paradójicamente, dos de los seleccionadores más prestigiosos de nuestro medio, Cesar Menotti y José Pekermann, por sus ideas estéticas sobre el juego, enfrentados, prensa mediante, con otros menos líricos y más ortodoxamente estrictos en cuanto a sistemas y estrategias, no incluyeron en sus equipos a dos de los jugadores más
virtuosos que haya dado nuestro semillero. Maradona fue dejado fuera del Mundial 78´ y Messi no fue incluido en el partido contra Alemania, en el mundial pasado, al que nos referimos más arriba, aún cuando se tenía la ventaja de un gol y la posibilidad del juego de contra golpe ya que los alemanes se venían por arriba y nuestros medio campistas no retenían la pelota. Argentina quedo fuera de ese torneo y Messi se quedó sentado en el banco de suplentes.
Se sabe que el fútbol europeo carece de una técnica depurada pero la suple con un esquema, ciertamente práctico basado en la rapidez, la precisión y la entrega física. En cambio, nosotros, generadores de jugadores de exquisitez técnica e improvisación brillante carecemos, justamente de lo que a ellos les sobra. Por otra parte, los alemanes, por estas horas, piensan también en lo que a nosotros nos sobra y a ellos les falta.
En el juego de este sábado habrá varios jugadores, de ambos equipos, que ya estaban en los planteles en el mundial anterior. Hubo, hace apenas unos meses, un enfrentamiento amistoso entre ambas selecciones, disputado en Alemania, y Argentina ganó ese partido con un gol de Higuain, al tope, hoy, de la tabla de goleadores en lo que va del torneo. Este, en cambio, será por los puntos. Argentina tiene los mejores jugadores de ataque de este torneo y si se quiere, puesto por puesto, también. Habrá entonces que superar cuestiones puramente anímicas. Pero el plus a nuestro favor estará en el banco de los
seleccionadores y se llama Diego Armando Maradona. Lo comentamos el sábado después de la una de la tarde.