Energía, calor y chanchos


«La energía renovada en vacaciones cada año dura menos -dijo Daniel y agregó- en apenas veinte días ya me gaste una parte importante de lo que debía mantener hasta, al menos, el periodo de asueto invernal».
«Los capitales energéticos son igual que los capitales políticos, no usarlos correctamente te dejan sin él en menos de lo que canta un gallo -intervino Félix y concluyó- si no me creen, fíjense en el vicepresidente Cobos, que apareció émulo de San Martín y un año después y varias agachadas seguidas tiro por la ventana el papel picado acumulado y es muy probable que en las internas radicales va a quedar relegado por detrás de Alfonsín».
Bernardo resopló. Cada vez que Félix metía un bocadillo político Bernardo se fastidiaba. Preguntó por Freddy, pero le informe que estaba de vacaciones y que nuestra camarera, en estos días, tenía por nombre Andrea. Omar se anticipó, llamó a Andrea y todos sumaron su pedido.
El Café de los Jueves estaba a pleno y muchos de los parroquianos tenían el color bronceado de unos días al sol. José, que se había quedado enganchado con lo que Daniel había expresado, dijo: «Pasa muchachos, que cada año a uno la queda menos piolín y la estructura comienza a ceder»
Bernardo que parecía no tener demasiada paciencia miró a José y le dijo: «Que bueno sería querido amigo que esos comentarios tan efervescentes y esperanzadores los hiciera cuando se esta por dormir y se lo comunique a la almohada, porque aquí se va a ganar una soberana rechifla. Yo nunca vi ni piolín ni carretel y mi estructura, si comprendo bien, se halla de manera más que aceptable».
Omar comenzó a reírse por la expresión de seriedad de Bernardo y para atizar la hoguera preguntó: «¿Toda la estructura estimado amigo?, porque yo le vi unas pastillas de color azul, muy características y según comentan los usuarios extremadamente rendidoras».
Bernardo que venía herido sacó de la galera un sonrisa, tomo todo aquello con humor y señaló: «Si ustedes escucharon correctamente, cuando me refería a mi estructura no dije nada del émbolo sino más bien hice un paneo general y satisfactorio. Otros aditamentos son como los anteojos para el miope y no veo que nadie haga bromas respecto a los culos de sifón que tiene Félix»
«Tenga mano tallarín -arremetió Félix- que mis lentes tienen apenas 4,5 de aumento y son solo para leer. Para el resto, para apreciar las curvas femeninas y evaluar redondeces, tamaños y otras gravedades me bastan con estos ojitos que Dios me dio». Hizo una pausa y prosiguió con el clima. «Para mejorar la calidad del émbolo te aconsejo carne de cerdo que no solo es muy sabrosa sino que aumenta la lubricación estructural de los rulemanes que son los que dan impulso al émbolo»
Todos estábamos tentados por la ocurrencia de Félix y Bernardo, quien también había adoptado las chanzas como parte de una tarde de verano dijo «Yo, ni ortiba, ni botón ni carne de chancho. Por otra parte, quién no andaría a los saltos si tuviera como escenario El Calafate, la guita del matrimonio presidencial y el viento de cola. Los quiero ver dentro de un tiempo cuando se le acabe el rollo que parte del’ chochan’ les va a mover el émbolo y la plataforma. La de ella, claro».
Daniel y Omar golpeaban la mesa de las carcajadas mientras José abarajaba todo lo que amagaba caerse. Era una escena absurda, surrealista y sicodélica. Félix parecía un boxeador grogui buscando oxígeno y el rincón de cuadrilátero y todos nosotros éramos testigos privilegiados de semejante tunda. Félix se puso algo circunspecto, absorbió el golpe de nockout y se preparó para asestar los suyos. «Este gobierno se ha caracterizado por sus yerros en materia comunicacional, y yo no lo voy a negar. Pero tengo gente conocida que son criadores de cerdos a los  que habría que preguntarles que opinan de esta medida. Si miramos, siempre, la parte vacía del vaso estamos fritos. Las proteínas animales, indispensables en nuestra dieta, no surgen únicamente de la vaca. Existe el pollo, el pescado, el cordero, el conejo, el cerdo, incluso la soja. De modo tal, que cual es el problema de intercalar una dieta más acorde a la economía. Si queremos recuperar stock ganadero debemos aceptar otros alimentos, tan ricos y nutritivos como no hay casi en ningún otro lugar del mundo. Es fácil quejarse de llenos. Y les cuento una anécdota que yo viví. Hace treinta años conocí a un vietnamita que vivía occidentalizado aquí en nuestro país. Compartimos un asado al que lo invitamos con su familia. Cuando vio las costillas de asado en la parrilla, su tamaña y la pulpa que la rodeaba quedo sorprendido. Y me dijo: ‘Con una costilla de esas nosotros comíamos una semana porque toda nuestra dieta era a base de arroz y no había otra cosa’ Así que quejarse menos porque aquí no falta nada y sobra calor»

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