“¿Qué otra cosa puede hacer en verano que calor?”, dijo Félix y agregó: “Los noticieros televisivos parecían trasmitir en cadena y convocaban a cuanto ‘especialista’ que todavía no se tomó vacaciones para aconsejarnos qué debemos hacer para no sufrir el afamado ‘golpe del mismo’”. “Me gustó eso del ‘mismo’”, dijo Omar, “es un rasgo de originalidad propia de un tipo que regresó renovado de unas vacaciones paradisíacas en alguna costa de arena blanca, palmeras y cocoteros”. Félix tenía un tostado caribeño que le había dejado surcos blancuzcos en los intersticios de sus arrugas, alrededor de los ojos, el entrecejo y la frente. “Arrugas de la personalidad”, dijo Daniel con un sobrado tono de mofa. “Justamente –replicó Bernardo–, las arrugas son de la personalidad de un tipo cabrón que las fue esculpiendo desde que lo conozco, hace casi treinta años” . José no pudo quedarse atrás y se mandó con un “Félix nació con esas arrugas, como nace todo pibe, pero siguió con ellas durante todos estos años, vale decir que ese aspecto de vejete sin fin le viene de origen”. Félix miraba a cada uno de nosotros y su cabeza giraba como en un partido de tenis. Dijo: “Ustedes también deben haber pasado unas buenas vacaciones en algún circo y se les nota que se les pegó todo lo que el payaso decía”. Y luego me apuntó y me espetó con desapasionado tono interrogativo: “¿Y por aquí como anduvieron las cosas?” “Con el mismo calor que por allá –respondí en el mismo tono que se venía dando–, pero si querés puedo ser algo más explícito”. Y comencé con cómo se habían producido cortes de luz y la bronca de la gente y la convocatoria del gobierno municipal a las autoridades de la empresa EDEN, que se comprometió a hacer las inversiones necesarias para evitar nuevos cortes. Es decir, lo de siempre, pero vale reconocer que nadie se banca cuatro páginas de Clarín en contra, ni varios días de temperaturas por arriba de los treinta y cinco grados y ni hablar de la vieja costumbre de no saber racionalizar la energía o no querer aceptar que cada uno de nosotros tenemos alguna cuota de responsabilidad en el asunto. De todos modos surgió por parte de FE un interesante proyecto titulado “El Concejal número 13”, que podría hacer que la participación ciudadana fuera mucho más interesante. Félix, Bernardo y Daniel, los últimos incorporados a la mesa del Café de los Jueves, quisieron saber más y les dije que el proyecto trataba de incorporar a las sesiones del Concejo Deliberante a aquellos ciudadanos que tengan un proyecto, iniciativa o reclamo basado en alguna inquietud compartida por sus vecinos para ser tratado por los concejales. “Claro –agregué– que deberá tener cierta entidad, como por ejemplo, estudios previos u otros puntos precisos para su eventual aprobación por parte del cuerpo deliberante municipal. De modo tal, que de aprobarse la propuesta en las “ordinarias” de marzo próximo, cada ciudadano podrá presentar sus ideas y debatirlas. “Es, creo, si entendí bien, un interesante aporte a la construcción de una ciudadanía participativa”. Daniel asintió con la cabeza y dijo: “Lo podrían haber llamado el ´Concejal 14´porque 13 es la yeta y no faltará quien sea tildado con ese mote si su proyecto o idea resultan un fracaso”. “ Sí –dijo Omar–, como en Estados Unidos, en donde no existen los pisos número 13 porque son de mala suerte, pero rara paradoja, ya que cuando se cae un edificio, justamente el único que se salva porque no existe es el piso 13”. Félix no pudo con su genio y pasó su aviso: “Che Bernardo, ¿no era que nos íbamos a quedar sin energía por falta de inversión?”. “¿Vos escuchaste lo de EDEN, marmota?”, respondió Bernardo. “Desde ya, pero unos cortecitos de media hora no le hacen mal a nadie. Me refería a los apagones que dejarían sin energía eléctrica a todo el país, sin trigo, ni carne, ni leche. Volvería la Argentina del pan negro, dijeron Mariano Grondona, De Angelis y Biolcatti”. “Bueno, sofrenando la cabalgadura –dijo José–, que es una tarde maravillosa, todos están relajados, de buen color y no vamos a arruinar semejante momento discutiendo las pavadas que vamos a discutir el resto del año. Así que los invito a una ronda y todos contentos y a disfrutar de la vida que mañana será otro día” . El cínico de Omar preguntó con malicia “¿La ronda incluye champaña?” . José llamo a la moza y pidió una botella de agua mineral de litro y medio.