Febrero mantiene las características de enero, en cuanto al clima y la temperatura, aunque más lluvioso. Los lugares turísticos volvieron a llenarse, mientras que los que veranearon en enero ya están de vuelta camino a sus ocupaciones. En cambio marzo se presiente como el comienzo de un año político que va tomando la forma de un aguerrido combate. Aquí, en esta cuestión nada parece haber cambiado. Los programas políticos de los multimedios siempre llevan a los mismos invitados de la oposición. Por allí circulan De Narváez, Alfonsin, Macri y su bagrecito Rodríguez Larreta, Margarita Stolbizer, Lilita Carrió, Cleto Cobos y Gerardo Morales, entre otros pocos. Cierto es que han incorporado a otros opositores del «peronismo federal», como Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Ruckauf, incluso la mujer de Duhalde, Chiche. Y las preguntas son tan complacientes como las que el periodismo de esos medios juzga a las que hacen sus pares del canal oficial. Hasta ahora la única diferencia es la cantidad de medios en uno u otro sector. Digamos 20 a 2. Sin embargo, los que mantienen cierta distancia son Hermes Binner, Carlos Reutemann y Das Neves. Tomaron la estratégica iniciativa de no hacer declaraciones, al menos hasta ahora, porque tienen que evaluar con máxima precisión de qué lado se van a colocar si el gobierno mantiene la impronta de impulsar leyes, decretos o D.N.U., mantiene su política de acumulación de reservas, si proyecta una distribución algo más equitativa a través de los planes sociales o cuáles son sus planes para la puesta en marcha de otros proyectos de desarrollo industrial y productivo. Las buenas lluvias que han regado nuestros campos, a lo largo y ancho del país, preanuncian una cosecha más que interesante y si como casi todos, aún los más acérrimos críticos de la gestión Kirshner, avizoran un crecimiento de entre el 4% y el 6%, hacía fin de año el Banco Central podrá tener cinco mil millones más de la verde moneda acumulada en sus arcas.
Esa buena proyección para el país donde todos vivimos, no son tan buenas noticias para los profesionales de la política que juegan de opositores. Salvo, claro, honrosas excepciones como Martín Sabbatella, Eduardo Macalusse, Silvia Vázquez y Carlos Raimundi, entre algunos otros diputados de izquierda moderada, que están con las buenas medidas implementadas por esta Ejecutivo y critican aquellas que no son de su paladar. Y se hacen mucho más creíbles, justamente, porque señalan los logros y también muestran los errores o aquello que debería hacerse. Para el «gataflorismo», en cambio, no hay nada que les venga bien. Por otra parte, a partir de marzo, cuando la actividad de cada argentino ingrese a la normalidad, habrá que estar atentos al cumplimiento de lo aprobado en el Congreso Nacional sobre la implementación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. La nueva licitación, si fuera el caso, de Telecom por posición dominante en el mercado telefónico y la Ley de Reforma Política, son algunas de las importantes iniciativas impulsadas por el Ejecutivo. Habrá que estarlo, reitero, porque la oposición vive rasgándose las vestiduras acusando al Gobierno de llevarse todo por delante sin hacer pasar por el Congreso las medidas, que según su visión, claro, deben ser discutidas en el Parlamento. Justamente esas leyes fueron discutidas largamente y fueron aprobadas por la mayoría. De modo tal, que no deberían hacer algo distinto de lo que permanentemente reclaman. El fútbol para todos es cosa juzgada y los supuestos juicios que todos íbamos a pagar de nuestro bolsillo por las demandas que caerían como cascadas no se producirán, porque no hay fundamento para demanda alguna. De todos modos, y aunque no se haya incurrido en ninguna ilegalidad, poner en juego el modelo brindándole flancos vulnerables a las corporaciones mediáticas no resulta apropiado. Si Néstor Kirshner cambió moneda nacional por dólares y si acaso obtuvo una diferencia en el cambio debería donar ese beneficio a las arcas del Tesoro o a una institución solidaria. Y quizás, también, pedir disculpas por el error, seguramente no intencionado. Debería hacerlo, aunque le asista la ley para afirmar y confirmar el modelo que anuncia cada día, al que muchos argentinos apoyan, y no desfigurarlo con yerros poco menos que inaceptables.