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Información general

Caso Roldán: “Estamos viviendo días de infiernos”

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Nuestro medio habló con María Soledad Roldán, una de las hijas y víctima del violador detenido en un barrio privado de Capilla del Señor. Su hermana, violada por su padre desde los tres años, se suicidó en marzo, porque no pudo más con su vida. En nombre de la familia, pidió a la Justicia que “por favor” haya prisión preventiva para el acusado y que sea condenado cuanto antes, y de por vida.  

“No es mi padre, es mi progenitor. Esa persona no es mi padre”. Con esa definición, María Soledad Roldán, de 33 años de edad (foto), atendió el llamado de los periodistas de 4Semanas y La Semana Ya, para hablar de su caso, de su hermana, y de la trágica historia familiar que les toca vivir, porque aún con Miguel Ángel Roldán detenido, la angustia y el dolor no cesa.

Miguel Ángel Roldán es el padre de ambas, y fue detenido el pasado lunes 15 de abril en Capilla del Señor, acusado de violar a una de sus hijas y abusar de otra. A la vez, la familia pretende que también pague culpas por el suicidio de una de ellas, ocurrido el 15 de marzo pasado.

“Mi hermana tenía 20 años y falleció hace un mes. Ambas fuimos abusadas por ese sujeto, pero en el caso de mi hermana, fue con acceso carnal”, dice María Soledad, intentando sostener la voz sin quebrarse, porque le sobra dolor, pero también le sobra valentía para luchar por ella y por su hermana. “Quiero que se sepa todo”, nos dice al teléfono.

La aberración del “no-padre” comenzó cuando ella tenía seis años, mientras que, para su hermana pequeña, el suplicio fue desde los tres. La violó, y le dejó secuelas que derivaron en una trágica decisión, cuando tenía apenas 20 años.

“Hasta los 27 años viví con mi mamá, y un año después que ella se separa, en junio de 2013, me animé a contarlo”, dice al teléfono con voz firme, aunque se quiebra cuando habla de su hermana: “Mi hermana era menor de edad, y ese mismo año logra contar en el colegio lo que estaba pasando”, dice a nuestros periodistas.

“Luego de denunciar los hechos, empezamos con tratamiento psicológico, pero mi hermana nunca pudo salir adelante, porque tenía problemas psicosomáticos como consecuencia de la violación desde los tres años. Ella sufría de fuertes dolores en su zona genital”, cuenta.

De inmediato, el 19 de setiembre de 2013 y ante el relato de ambas hermanas, de 27 y 14 años, la madre decidió radicar una denuncia en Fiscalía General N°3 de Morón, que luego se amplió a partir de nuevos elementos aportados por una de las víctimas.

Decididos a que se imparta justicia, se inició una causa penal en la que se constató, vía Cámara Gesell y un informe psicológico, que el relato de la menor de 14 años era veraz. Sin embargo, la Fiscalía se tomó varios años para “mover” la causa.

Finalmente, y cuando cumplió mayoría de edad, pudo presentarse el 22 de noviembre de 2018 para aportar su testimonio, que quedó plasmado en cuatro fojas, dando detalles del infierno que vivía como consecuencia del accionar de Miguel Ángel Roldán. Pero una vez más los tiempos de la Justicia no son los de las víctimas, y todo volvió a empantanarse. Todo cambió para mal.

La más pequeña, la que a los 14 años se animó a hablar en el colegio. La que en 2018 decidió declarar como mayor y contar su historia, tomó la decisión de quitarse la vida el viernes 15 de marzo, porque no podía más con los dolores que tenía su cuerpo, y quizá su alma.

 

Causa 32777

 

Luego del suicidio, y con el dolor a cuestas, la mamá de ambas víctimas volvió a la Fiscalía de Morón, pero en este caso para gritarle en la cara a la Justicia que habían perdido un tiempo valioso. Volvió para decirle que cuando se tarda tanto no es Justicia, y para recordarle que aún esperaban por la detención de Miguel Ángel Roldán.

Recién allí la causa, que lleva el número 32777, se puso en movimiento. Miguel Ángel Roldán fue detenido un mes después del suicidio, el 15 de abril a las 18:30, en la portería del barrio Haras El Malacate, por dos uniformados de la DDI de Morón.

“Habían pasado siete años y mi hermana seguía igual. Ella no podía soportar lo que le había pasado con el padre, con lo que el 15 de marzo termina con su vida”, dice María Soledad Roldán, con apenas un hilo de voz, pero convencida que tiene que hablar por los que ya no están.

Con escaso margen para llorar las pérdidas y más decididos a pedir Justicia, la familia está pidiendo a la Fiscalía que adjunten todas las causas en una sola, y que Miguel Ángel Roldán sea juzgado no sólo por los abusos y violaciones, sino también por femicidio: “Todo lo que él hizo fue lo que se llevó a mi hermana”.

“La familia está destruida. Estamos viviendo días de infiernos”, insiste María Soledad, pero a pesar de la tragedia, no pierde de vista el objetivo: “Mi progenitor está capturado, pero necesitamos que no le den libertad antes del juicio. Pedimos que quede con prisión preventiva”, reclama. “Necesitamos saber que habrá justicia cuanto antes, y saber que va a pagar con prisión perpetua por todo lo que nos hizo a mí y a mi hermana, a pesar que ella no va a volver nunca más”, demanda la mujer.

Finalmente, María Soledad Roldán puso en valor a su madre, a la que defiende con uñas y dientes: “Mi madre nunca estuvo al tanto de lo que pasaba. Ella era una víctima más, manipulada y golpeada. Si ella hubiese imaginado lo que pasaba, la realidad hubiese sido otra”, afirma.

La charla con nuestro medio termina con otra afirmación contundente. La que le hizo a su “no-padre” en 2013, cuando se inició la causa por estos vejámenes. Lo buscó en su casa de Hurlingham. Golpeó la puerta, y cuando abrió, lo miró fijamente. Le dijo las últimas palabras que el sujeto escucho de boca de su hija: “Nos vamos a ver en la Justicia”. María Soledad Roldán está cumpliendo su promesa, para sí y para su hermana.

 

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