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Politica

Argentina, entre la crisis y la oportunidad

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Por Raúl Sancho (h)

(Dirigente de Cambiemos – Presidente del HCD)

Argentina y los argentinos nos encontramos nuevamente atravesando un momento difícil. Nos hemos vuelto a lo largo de nuestra historia en un país que, pese al potencial enorme de sus recursos y de su gente, no logra salir del círculo vicioso de las crisis. Y así hemos transitado las últimas décadas, pendulando de un extremo al otro (privatizamos, estatizamos, nos abrimos indiscriminadamente, nos cerramos al mundo, etc). En el medio, cada gobierno populista que nos ha tocado tiene su propio ciclo: estabiliza, hace y finalmente roba, dejando que el país le estalle al siguiente, garantizando que podrá intentar “volver” a ofrecer soluciones a los problemas que ellos mismos nos causaron.

Las crisis económicas, sociales y políticas generan entre otras muchas cosas impunidad. La economía tapa la corrupción a tal punto que -como ocurrió con el menemismo en el 2003- quienes saquearon el país vuelven entre los escombros ofreciendo hacerse cargo nuevamente. Hoy nos encontramos frente a un escenario similar. Los responsables del saqueo sistemático del país durante el kirchnerismo, ven en la crisis económica la oportunidad de generar un nuevo estallido que deje en segundo plano el avance de la Justicia y les permita lograr “volver” como mecanismo de garantizar su propia impunidad.

Estamos los argentinos frente a un momento bisagra en nuestra historia, frente a la oportunidad histórica de marcarle la cancha como sociedad a la política y expresar que no queremos más el “roban, pero hacen”. Que no queremos más gobernantes que se vuelven ricos a costa de un pueblo que se vuelve pobre. Desterrar la corrupción debe ser un punto de encuentro para los argentinos. Sea del espacio político que sea.

Hoy Argentina enfrenta una nueva crisis que va a necesitar de todos para sacar nuevamente a este país adelante. Para que eso pase es fundamental que la sociedad se torne altamente intolerante e inflexible hacia la corrupción. Para que dejemos de pagar obras que no se hacen. Para que dejemos de sostener con nuestro esfuerzo el estilo de vida de aquellos que ven en la Política un mecanismo de ascenso social y en la generación de pobreza un insumo para sostenerse en el poder.

Pero los cambios radicales y sostenibles no los hace un dirigente o un espacio político, sino la sociedad. Nosotros, todos, como ciudadanos tenemos que asumir que es momento de aprovechar la oportunidad de sentar las bases de un país distinto, donde la política sirva al pueblo sin servirse de él, donde todos asumamos la cuota de responsabilidad que tenemos para que miles de argentinos puedan salir de una pobreza estructural que se ha sostenido a lo largo de nuestra historia y que empecemos a discutir hacia adelante los próximos 20 años, del país que dejaremos a nuestros hijos o nietos. La oportunidad, emanada de la propia crisis, es ahora y depende de todos nosotros no dejarla pasar.

 

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