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Información general

Crisis en el comercio local por la suba del dólar

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La Semana visitó varios locales y el desánimo es notable. No hay precios para algunas mercaderías, y los proveedores no entregan. Salvo algunos rubros, la rueda está parada.

 

La imparable disparada del dólar de la semana pasada impactó de lleno en el comercio en general, y la crisis también se hizo notar en Exaltación de la Cruz, afectando las ventas y poniendo en punto muerto la rueda de la economía del distrito, seriamente afectada por las decisiones del gobierno.

En un breve recorrido, La Semana pudo percibir un desánimo notable, particularmente para aquellos que enfrentan altos costos de alquiler o trabajan con mercaderías importadas. De hecho, algunos analizan bajar la persiana hasta que el dólar se tranquilice, y otros directamente cerrar.

“No hay plata, la gente no tiene dinero y eso se nota”, dijo el dueño de una reconocida tienda del distrito. “Antes facturábamos muy bien pero ahora las ventas están por el suelo, mientras que los costos fijos siguen subiendo”, afirmó el comerciante, quien es dueño de su local y no tiene que alquilar. “Yo no quisiera estar en los zapatos de un comerciante que tiene que pagar alquiler”, afirmó.

En materia gastronómica, la situación afecta no sólo a los “sitios distinguidos”, sino que la merma se nota en lo cotidiano: Comer una pizza con amigos ya no es tan frecuente y eso se nota en la cantidad de mesas que se ocupan en los locales del distrito.

“Está muerto, la gente no gasta y no se pueden subir los precios porque no hay quién lo pague”, dijo el dueño de un local de Capilla del Señor, quien en años anteriores se ufanaba de no tener lugar para aquellos clientes que no hicieran reservas con anticipación.

En dólares

Pero el problema no es sólo para los comerciantes cuyas ventas cayeron. La realidad del dólar galopando toca de cerca a quienes trabajan con productos importados y que, por la naturaleza de lo que venden, tienen stock y espalda para “aguantar la crisis”. Sin embargo, a pesar de ser “fuertes”, no pueden vender.

“Además de la caída de ventas ocurre que algunas cosas no tienen precio, y uno no sabe a qué valor venderlas”, explicaron a La Semana. “Ocurre que, si yo la vendo a la cotización de hoy y mañana el dólar sigue subiendo, lo más probable es que no tenga como reponerla”, dijeron.

A eso se le suma otro inconveniente: Hay proveedores que no están “bajando” mercadería simplemente porque no hay precio. La situación afecta a cosas tan cotidianas como repuestos de computadoras o gomas de autos y camiones, cuyos valores se fueron al cielo.

“La semana pasada encargué una cubierta específica para una máquina vial y no me la trajeron. Cuando llamé, me dijeron que, si la quería, vale un 30 por ciento más”, dijo un gomero que habló con nuestro medio y que se quejó del panorama de incertidumbre.

 

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