Ad
Ad
Ad
Información general

Picadas, ruidos molestos, y las motos de siempre

Google+ Pinterest LinkedIn Tumblr

Desconocen las normas de tránsito y ganaron ampliamente la calle. Maniobras peligrosas para conductores y terceros en pleno centro. Carreras en el medio de la noche. Las motos son un problema y no hay quien pueda encontrar una solución.

Una vez más las motos vuelven a ser noticia en La Semana, luego de numerosas denuncias vecinales que ponen de relieve una problemática que no parece encontrar una solución concreta.

Picadas, maniobras arriesgadas en el corazón de Los Cardales y ruidos molestos son parte de la escena a la que se somete a los vecinos de esa localidad, sin siquiera abrir discusión del “valor vida”, tanto del conductor de la moto como de terceros.

En tanto, policías, inspectores de Tránsito y autoridades del municipio no le encuentran la vuelta para solucionar un problema viejo, carente de legislación concreta, y que no tiene freno.

La historia no es nueva, pero en este caso se remonta al verano, cuando un grupo de motociclistas comenzó a darse cita en la Plaza Mitre de Los Cardales, sobre calle Rivadavia, entre las calles 25 de Mayo y Buenos Aires.

“Tirando cortes”, es decir generando contra explosiones en el motor y aturdiendo a todo el vecindario, los jóvenes habían copado la parada céntrica, incluso afectando a los comercios gastronómicos de la zona, cuyos clientes debían soportar las molestias que esos ruidos ocasionan.

Quizá por el accionar de Tránsito o de la Policía, o de ambos, el grupo finalmente abandonó el casco céntrico para marcharse a la colectora de la Ruta 6, en cercanías de la rotonda de “las cinco esquinas”.

Si bien en ese momento hubo alivio, la realidad es que hoy el problema está latente como el primer día, sin que se haya encontrado una solución concreta, tanto desde el punto de vista práctico como legal.

En colectora
Las reuniones en la colectora son generalmente de noche, y según fuentes consultadas por La Semana, allí se consume “por lo menos” mucho alcohol, al ritmo de música a todo volumen, sin importar los horarios ni los vecinos.

A eso se le suman picadas que se iniciaron tímidamente en la colectora, pero que ya se trasladaron a la Ruta 6, ya sea sentido a Campana o hacia “las cinco esquinas”, pero con el riesgo que eso conlleva.

“Iba a Campana y me encontré con dos motos sin luz, a toda velocidad, con los conductores acostados sobre sus asientos”, dijo un vecino de Los Cardales que llamó a nuestro medio por este tema.

“Ya no se trata sólo de la vida de ellos, sino que ponen en juego la vida y el patrimonio de terceros”, sostuvo la misma persona, quien agregó: “¿Se imaginan si uno los choca? ¿Tienen dimensión lo que significa, tanto desde el punto de vista emocional como económico?”.

El problema es de todos, o no es de nadie: Los inspectores de Tránsito del municipio son las principales víctimas de esta situación, porque en ocasiones “les tiraron la moto encima” para zafar de un control.

Algo parecido ocurre con la Policía, que sólo puede retener una moto si el rodado no tiene papeles, pero caso contrario está atada de pies y manos, impedida de tomar alguna solución de fondo.

Finalmente el círculo se cierra en el Juzgado de Faltas, que en numerosas ocasiones no puede imponer multas por errores en la confección de las boletas de multas, o porque simplemente la Ley acota su accionar.

A eso se le suma la cuestión de los caños de escape: Aun siendo ilegales, los comercios los venden y no pueden ser destruidos por las autoridades, sobre todo si el propietario cuenta con la boleta de compra.

Quizá la única solución llegará luego que nuestra comunidad haya pintado la suficiente cantidad de estrellas amarillas en el asfalto, suficiente como para reflexionar sobre lo peligroso que resulta creer que la calle es una pista de carreras.

Escribe un comentario